En el Titanic no todo fue vino y rosas

Hace unos días se cumplieron 103 años del hundimiento del Titanic. Día a día se suceden las tragedias en el mar con cientos de personas ahogadas en el mar, que parten en busca de un futuro mejor, y por la acción o inacción de la UE se ven abocadas a emigrar a los países con mayor actividad económica.

En los medios, los muertos de una u otra parte del mundo tienen un peso mayor o menor. Mientras todo el mundo occidental lloró los muertos en Francia por el atentado a Charlie Hebdo, pocos fueron los que lloraron los del atentado a la Universidad de Kenia.

El caso Titanic es algo similar, este barco ha ocupado portadas y noticias de periódicos incluso pasados unos cuantos años del suceso, sin embargo, pocas líneas serán las que rellenen los “2 Titanics”, si se compara la cifra de muertos que hubo en el famoso buque, con los que han perdido la vida en embarcaciones sin nombre ni ubicación geográfica concreta en 2014.

Fuente: chiayi chang

Fuente: chiayi chang

Algunas cosas que no se han resaltado del naufragio de aquel gigante es que la tragedia se pudo haber paliado en gran medida. En primer lugar el navío tenía capacidad para 64 botes salvavidas, pero únicamente llevaba 20, cada uno podía transportar a 65 personas, de los que solo 16 lograron su cometido.

De los cuales, dos se dieron la vuelta para salvar a alguna persona más, puesto que tampoco podían tener exceso de carga por el riesgo de hundimiento que ello conllevaba.

Para solventar esto en los momentos en los que cundió el pánico y la gente instintivamente trató de salvarse, los oficiales no dudaron ni un momento en emplear todos los medios para disuadir a los desesperados náufragos, que se intentaban subir a los botes. En algunos casos se llegaron a emplear hachas para cortarles las manos e incluso dispararles a sangre fría.

En los estertores, el capitán de un ballenero finlandés, Henrik Naess, confesó que podrían haber salvado a aquellos desdichados que no pudieron subir a un bote, pero no lo hicieron porque llevaban una carga de pieles de foca ilegal y al ver un barco que lanzaba bengalas creyeron que se trataba de una patrulla guardacosta.