El experimento Bombard: ¿Cómo sobrevivir a un naufragio?

Libro sobre la experiencia

Hoy en día tenemos la suerte de no tener los naufragios como algo común. Rara vez sale un caso en la televisión y nuestro contacto más directo con ellos son todas las películas y series que se han basado en esta catástrofe (Sorprendentemente, son muchas más de las que imaginas)

Esto no quiere decir que siempre haya sido así. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos barcos fueron abatidos, por lo que las personas que consiguieron sobrevivir a los hundimientos tuvieron que mantenerse durante muchos días a la deriva con opciones y posibilidades muy escasas.

Esto llevó al médico y biólogo francés Alain Bombard, nacido en 1929 a investigar cuales son las posibilidades reales de sobrevivir como un náufrago y que cosas ayudaban a esta supervivencia.

Lo primero que hizo fue escribir una base teórica sobre su propuesta. Por ello se instaló en el Museo Oceanográfico de Mónaco y tras una exhaustiva investigación determino los tres factores más importantes a la hora de sobrevivir en el mar:

  • Es muy importante conocer y aprovechar las corrientes marinas a la hora de navegar.
  • Aunque suene muy obvio, las nociones de técnica marinera son un
    factor esencial.
  • Dijo que la alimentación e hidratación que puedes conseguir, aunque es muy precaria, es suficiente para sobrevivir.

El primer viaje

Sobre este último punto, Bombard determinó que el pescado cubre todas las vitamin
as necesarias
de la alimentación y lo más importante, que en la piel de estos hay agua mucho menos salada que te mantiene hidratado. También destacó que en un momento extremo se puede sobrevivir a base de beber pequeñas cantidades de agua salada en intervalos.

Tras terminar su ensayo, el médico francés decidió poner en práctica sus teorías y realizó dos viajes.

Primer Viaje

En este primer intento, decidió partir desde Mónaco hasta las Islas Baleares, acompañado del navegante Jack Palmer. Ambos montaron en un bote de 4’60 x 1’90 y a las dos semanas completaron su objetivo sin grandes complicaciones. Mantuvieron la dieta a base de pescado desde el segundo día.

Segundo viaje

Embarcación que Bombard utilizó durante su viaje por el Atlántico.

Aquí es cuando la cosa se pone interesante. Bombard quería probar realmente su teoría. En el 52, decidió probar suerte en el Atlántico. Partió de Canarias y llegó a Barbados 64 días después. Fueron 4400 Km los que recorrió en una barca hinchable de pequeñas proporciones. Tuvo muchas complicaciones, pero las dos principales fueron la pérdida de la vela de repuesto al cuarto día y las difíciles corrientes con las que se encontró.

Tras perder el rumbo, al día 53 se encontró con un barco que le indicó que le quedaban 1000 kilómetros para su destino y le ofrecieron ayuda, pero todo lo aceptó fue una comida ese día y continuó su camino.

Al día 64 llegó por fin a tierra y durante todo este tiempo se alimentó de la manera que él mismo había teorizado como posible. Al llegar había perdido 25 kilos, sufría una anemia muy grave y sufrió graves problemas intestinales durante dos semanas, pero demostró que sobrevivir era posible, que era el objetivo.

Tras su llegada se dedicó a la política en Francia y allí fue recibido como un héroe. Algunos tacharon su hazaña de fraude, aunque Bombard siempre defendió sus actos.

Escribió el libro “Naufragio Voluntario”, donde narró su viaje y detalló todos los puntos necesarios que eran necesarios para sobrevivir y muchos dicen que sirve de gran ayuda.

Alain Bombard murió en 2005, pero dejó un gran legado. Otros han intentado repetir esta hazaña y se ha demostrado que su teoría de supervivencia es verdadera.

En el Titanic no todo fue vino y rosas

Hace unos días se cumplieron 103 años del hundimiento del Titanic. Día a día se suceden las tragedias en el mar con cientos de personas ahogadas en el mar, que parten en busca de un futuro mejor, y por la acción o inacción de la UE se ven abocadas a emigrar a los países con mayor actividad económica.

En los medios, los muertos de una u otra parte del mundo tienen un peso mayor o menor. Mientras todo el mundo occidental lloró los muertos en Francia por el atentado a Charlie Hebdo, pocos fueron los que lloraron los del atentado a la Universidad de Kenia.

El caso Titanic es algo similar, este barco ha ocupado portadas y noticias de periódicos incluso pasados unos cuantos años del suceso, sin embargo, pocas líneas serán las que rellenen los “2 Titanics”, si se compara la cifra de muertos que hubo en el famoso buque, con los que han perdido la vida en embarcaciones sin nombre ni ubicación geográfica concreta en 2014.

Fuente: chiayi chang

Fuente: chiayi chang

Algunas cosas que no se han resaltado del naufragio de aquel gigante es que la tragedia se pudo haber paliado en gran medida. En primer lugar el navío tenía capacidad para 64 botes salvavidas, pero únicamente llevaba 20, cada uno podía transportar a 65 personas, de los que solo 16 lograron su cometido.

De los cuales, dos se dieron la vuelta para salvar a alguna persona más, puesto que tampoco podían tener exceso de carga por el riesgo de hundimiento que ello conllevaba.

Para solventar esto en los momentos en los que cundió el pánico y la gente instintivamente trató de salvarse, los oficiales no dudaron ni un momento en emplear todos los medios para disuadir a los desesperados náufragos, que se intentaban subir a los botes. En algunos casos se llegaron a emplear hachas para cortarles las manos e incluso dispararles a sangre fría.

En los estertores, el capitán de un ballenero finlandés, Henrik Naess, confesó que podrían haber salvado a aquellos desdichados que no pudieron subir a un bote, pero no lo hicieron porque llevaban una carga de pieles de foca ilegal y al ver un barco que lanzaba bengalas creyeron que se trataba de una patrulla guardacosta.